lunes, 3 de julio de 2017

Larga vida a Blade Runner.

Rodeado como siempre de barrocos candelabros, Liberace emergía del suelo del escenario frente a su piano. Presentaba e interpretaba con su peculiar carácter festivo los temas principales de las cinco bandas sonoras nominadas al Oscar. Después salían Kathleen Turner y William Hurt, que anunciaban al ganador de 1982 en la categoría: Vangelis por Carros de fuego. El foco lo buscaba entre el público mientras sonaba la orquesta, el músico no aparecía, y los dos actores terminaban explicando que la Academía aceptaba el premio en su nombre. ¿Dónde se había metido el galardonado?

 Vangelis en el sancta sanctorum de su estudio Nemo.

Vangelis Papathanassiou estaba seguramente en aquel mismo instante, madrugada en el Reino Unido, encerrado en su céntrico estudio Nemo de Londres, cerca de Marble Arch. Se trataba de un antiguo estudio fotográfico que el músico había remodelado y dividido en dos espacios, uno con una zona con sofás para relajarse y un escenario de madera portátil, y otro en el centro del cual se encontraban sus sintetizadores (entre ellos el Yamaha que produce su peculiar sonido como de trompas) rodeados de pianos, instrumentos de percusión, grabadoras y mesas de mezclas. Estaba grabando a toda prisa la banda sonora original de Blade Runner. Por allí habían pasado su primo Demis Roussos (vocalista en Tales of the Future), el saxofonista Dick Morrissey (que estaba en el rutilante Blade Runner Love Theme) y Don Percival (vocalista en One More Kiss, Dear). Vangelis prefería grabar de noche, y en realidad andaba con el agua al cuello.


 "Share the Fantasy. Chanel No. 5"

Ridley Scott le había conocido a raíz de su colaboración para un famoso anuncio de Chanel No. 5, en el que utilizó una pieza del álbum China (1979). Desde que comenzasen a trabajar juntos en la película, Scott le había visitado varias veces en el estudio, y aunque la admiración era mutua, el griego sentía que tal vez se había equivocado al aceptar un trabajo de tal envergadura que tenía detrás todo el poderío de la industria de Hollywood. Las películas en las que había trabajado antes, incluyendo Carros de fuego, al ser producciones relativamente modestas, le daban margen para desarrollar su técnica de grabación directa sin que el director o los productores interfiriesen en su trabajo. 


Vangelis improvisando para TVE, en la época de Blade Runner.

Le pasaban una versión sin montar de la película en vídeo y él tocaba lo que se le pasaba por la cabeza con cada escena, intentando subrayar los significados que le transmitían las imágenes. Vangelis no sabía leer ni escribir música, y no conocía otra forma de trabajar. Pero Blade Runner era una de esas películas caras y ambiciosas que pasan por innumerables montajes antes de que el definitivo llegue a las salas, y de ahí que muchas de las piezas que consideraba terminadas, fruto de su arte espontáneo, eran modificadas cuando no directamente desechadas con cada nueva "sugerencia" del director.

El trailer original de la película, con casi nada compuesto por Vangelis.

Iba mal de tiempo, y además seguramente se había enterado de que el gran Jerry Goldsmith (quien trabajase con Scott en Alien) había sido contratado para realizar una banda sonora alternativa en el caso de que la suya se retrasara demasiado. Para colmo de intromisiones, la productora le había obligado a actualizar la tecnología del estudio, implantando en él el sistema Dolby de reducción de ruido, con más canales de audio de los que él utilizaba entonces. Atrás quedaba el sonido un poco sucio de álbumes como Heaven and Hell (1975) o Albedo 0.39 (1976), que a principios de los ochenta eran representantes punteros de la música realizada con sintetizador.
 
El cartel original de la película.

Pero la música fluía, y aquella desesperada lucha por la vida de los replicantes proscritos en el futuro Los Angeles iba convirtiéndose en untuosas, épicas notas musicales que hoy son toda una leyenda. Vangelis lo sabía, era consciente de haber creado -sudado, parido- su obra maestra, y cuando la película se estrenó el 25 de junio de 1982, sin duda ya había tomado la decisión de que la productora Warner Bros. que tanto le había machacado no se beneficiaría económicamente de un álbum con su música. No es que todas las bandas sonoras que Vangelis había compuesto antes tuviesen su edición como álbum oficial, pero esta es quizá la primera vez que el músico se oponía activamente a la publicación. Vangelis, por no quedar mal, esgrimió el hecho de que su contrato con la discográfica Polydor impedía que la Warner publicase su música.


¿Y nadie puso pegas a la inclusión en Blade Runner de Memories of Green
un tema del álbum See You Later?

Habiendo ya suficientes admiradores del artista como para que algo así mereciese la pena, se dice que alguien se coló en alguna oficina prohibida y se hizo con las grabaciones originales de la banda sonora para copiarlas en formato cassette. Comenzó a circular así la primera de las muchas versiones piratas de la música de Blade Runner, que fue contrarrestada con la publicación oficial de varios temas de la banda sonora interpretados por músicos de sesión, la New American Orchestra. Un pobre sustituto.

Love Theme, por la New American Orchestra.

Si bien Blade Runner no convenció inicialmente a la crítica ni al público, que estaba por otras cosas (E.T., que se convertiría en la película más taquillera de todos los tiempos, se estrenó un par de semanas antes), no tardó en surgir a su alrededor una cierta atmósfera de admiración intelectual, de creciente asombro ante sus inusuales virtudes, que convirtió la película en objeto de culto primero, y en un clásico del cine después. Se sucedían los "bootlegs" con la música de la película, y según iba adelantándose la tecnología, algunas llegaban a ser realmente meritorias, como la versión Off World Music de 1992. 

 Portadas de Themes y Blade Runner.

Vangelis debió considerar en algún punto que la jugarreta había ido demasiado lejos, y abrió el puño, primero incluyendo dos cortes representativos de Blade Runner (Love Theme y End Titles) en el estupendo recopilatorio Themes (1989), y después publicando el álbum Blade Runner (1994) con motivo del estreno del "Montaje del director", que más que una banda sonora oficial es un álbum conceptual que abarca y/o reelabora la mayor parte de la misma e incluye temas inéditos. Gracias a este lanzamiento pudiemos escuchar por primera vez, por ejemplo, el temazo descartado Rachel's Song cantado por Mary Hopkin


Rachel's Song, en una especie de homenaje amateur a Blade Runner y Desayuno con diamantes.

No satisfechos con un álbum que dejaba fuera demasiadas piezas míticas de la película, siguieron aparciendo ediciones piratas como la rumana de Gongo Music de 1995, casi idéntica a la de Off World de 1992. Precisamente estos últimos editarían en 2001 una nueva versión ampliada, virtualmente completa, y el mismo año vería la luz la edición japonesa Deck Art (que suena como Deckard, el personaje de Harrison Ford). En una lucha entre piratas por ver quién la tenía más larga (la banda sonora, digo), saldría también la conocida como Esper Edition de 2002, que podríamos considerar el bootleg definitivo, y que contenía todavía más material.

 
Portadas de las ediciones Gongo y Esper, ambas ilegales.

No se quedarían por el camino, entre bootleg y bootleg, temas no compuestos por Vangelis que estaban en la película, como el jingle de The Ladd Company (de John Williams) que suena junto al logo de la compañía, Harps of the Ancient Temples (de Gail Laughton), que escuchamos mientras vemos pasar un grupo de ciclistas orientales por un callejón húmedo de Los Angeles, Ogi no Mato (del Ensemble Nipponia), que acompaña el famoso anuncio luminoso de Coca Cola y la geisha, o If I Didn't Care (de The Ink Spots), utilizada en montajes tempranos del filme y sustituida después por One More Kiss, Dear.

Harps from the Ancient Temples 


Ogi no Mato

Lo último que tenemos sobre Blade Runner, oficialmente al menos, es el pack Blade Runner Trilogy (2007), que celebraba el 25 aniversario de la película con un triple CD. El primer disco contiene el mismo álbum de 1994, sin cambio alguno; el segundo, quizá el más deseado, consiste en una selección de temas originales hasta ahora inéditos, muchos de ellos de carácter ambiental; y el tercero rinde un curioso homenaje a su propia obra titulado BR25, en el que Vangelis reutiliza y remezcla melodías de la película y las combina con piezas nuevas e inspiradas en el mismo universo sonoro. Ponen sus voces en determinados puntos de BR25 actores del filme y amigos del músico como Rutger Hauer, Ridley Scott, Edward James Olmos, Wes Studi, Roman Polanski, Oliver Stone y la esposa del músico Laura Metaxa.

Portada de Blade Runner Trilogy.

Pero todavía queda material de sobra para un pack definitivo con la música de Blade Runner. Sin ir más lejos, el doble CD recopilatorio The Collection (2012) es el primer álbum oficial que incluye la versión íntegra de los títulos iniciales de la película, que inexplicablemente se quedaron fuera del álbum "completo" de 2007. Y si recordamos la larga duración de los bootlegs publicados hasta ahora, es evidente que queda mucho más por ahí, en algún oscuro cajón. El próximo otoño se estrenará Blade Runner 2049, secuela directa de la película de Scott. Ya sabemos que Vangelis no estará en ella, pero también sabemos que el músico elegido, Johann Johannsson, no solamente se basará en el trabajo del griego para su partitura, sino que reconoce haber sido seguidor suyo durante muchos años. Con suerte, algún productor discográfico avispado y oportunista se animará a lanzar una edición completa, pero completa del todo, de la obra magna de Vangelis.

Piano in an Empty Room, de BR25.

(Agradecimientos a la web Nemo Studios)

3 comentarios:

posesodegerasa dijo...

Solo un breve comentario. La edición oficial de la banda sonora interpretada por la New American Orchestra, pese a ser un pobre sustituto de la riquísima música interpretada por Vangelis, supuso un hito en la historia de la tecnología aplicada a la música: era la primera vez en que, en vez de encontrarnos con una amalgama de sintetizadores intentando sonar como una orquesta sinfónica, ocurría justo lo contrario, era una orquesta clásica la que emulaba los sonidos nacidos de los teclados electrónicos. Y para el poco tiempo de que dispuso Warner para la maniobra, justo es decir que la profesionalidad de los músicos merece al menos un aprobado.

Eso sí, donde esté la edición del 25 aniversario que se quiten todos los sucedáneos.

Un saludo.

Luis Cabrera dijo...

estas dos ultimas melodias nunca las había escuchado antes. que buen trabajo de investigacion . Gracias

Ramon dijo...

Conde, solo me queda darte la enhorabuena por tan enorme trabajo. Un placer leerlo.

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