miércoles, 9 de mayo de 2012

Ravi Shankar - THE SOUNDS OF INDIA


1. An Introduction to Indian Music (4:08)
2. Dádrá (10:30)
3. Máru-Bihág (11:44)
4. Bhimpalási (12:13)
5. Shindhi-Bhairavi (15:00)

Durante la segunda mitad de los años sesenta fueron muchos los artistas occidentales que viajaron, material o espiritualmente, a oriente. Una industria discográfica abierta a la experimentación, sostenida por un público dispuesto a abrirse a prácticamente cualquier cosa que fuese sensual o atrevida, tenía perfectamente espacio para que los músicos de aquí se mezclasen con los sonidos de allá, y viceversa. Si tuviésemos que poner nombre propio a la música de la India que comenzó a hacerse popular entre los psicodélicos y heterodoxos, ese nombre sería el de Ravi Shankar.

Shankar es uno de esos músicos étnicos cuya formación bebe tanto de lo simplemente técnico (desarrolló desde muy joven su virtuosismo con el sitar) como de lo ancestral y casi mágico, siendo su maestro Allauddin Khan mencionado más a menudo como gurú que como docente de la música. Aunque suele presentarse como decisiva su reunión con los Beatles, encabezados por George Harrison, es cierto que desde la década de los cincuenta ya intentaba -con loables resultados- dar a conocer su trabajo fuera de India, en lugares tan remotos como el Festival de Edinburgo o la URSS. Gracias a las peregrinaciones de los de Liverpool, Shankar conoció un auge popular sin precedentes para un músico tradicional asiático, llegando a actuar nada menos que en el mítico Woodstock

Ravi Shankar ostenta actualmente el récord Guinness 
por la carrera musical más larga de un músico en activo.

Seguramente reducida por muchos aficionados de entonces a la mera ambientación para el consumo de sustancias, la música de Ravi Shankar se mezcló a menudo con lo psicodélico, con esas imágenes caleidoscópicas tan clásicas en aquellos años; pero Shankar, que siempre ha sido consciente de su importancia como embajador internacional de la cultura de su tierra, no se dignó a ser contado entre los santurrones de moda. Un buen ejemplo de esta voluntad es el álbum The Sounds of India (1968), lanzado en plena efervescencia internacional del sitar. Se trata de un trabajo bastante accesible dentro de la discografía del artista, aunque muy especial a causa de su talante didáctico: en varios momentos del trabajo, especialmente en el primer corte del disco (An Introduction to Indian Music), Shankar va explicando sobre la marcha la realización de diversos acordes y la estructura de los ritmos y melodías de sus ragas. Por supuesto, lo hace en inglés... aunque puede entenderse todo bastante bien a poco que tengamos el título de la E.S.O. Un disco así sería un suicidio comercial hoy en día, y sin embargo The Sounds of India se cuenta entre las grabaciones más importantes de los años sesenta.

Contraportada del LP. No he encontrado otra foto menos ajada.

Algo tiene el sitar que es uno de esos instrumentos "totales" como el piano, o a veces la guitarra y el violín. Es razonablemente sencillo crear obras fabulosamente expresivas y de variadísimos colores aun cuando se trata casi únicamente de solos improvisados e interminables. Y digo casi, porque a Shankar le acompañan en The Sounds of India la tabla (tamborcillo) de Chatur Lal y la tambura (una especie de laúd) de N. C. Mullick. No sería capaz de establecer diferencias esenciales entre los largos temas del álbum, aunque insisto en su gigantesca capacidad evocativa y sobre todo en su accesibilidad. Pese a sus constantes requiebros y volutas, uno no se cansa de escucharlos. Como música ambiental son toda una gozada, pero si decidimos zambullirnos plenamente en ellos con unos auriculares nos transportan Ganges abajo, entre mansos elefantes, extraños monjes de larga barba y manjares bien especiados. Un disco histórico e imprescindible, fundamental en cualquier discoteca instrumental o étnica que se precie. Está en Spotify.


El segundo tema del disco.
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