domingo, 10 de abril de 2011

John Williams - STAR WARS EPISODE I: THE PHANTOM MENACE


1. Star Wars Main Title and The Arrival at Naboo (2:55)*
2. Duel of the Fates (4:14)
3. Anakin's Theme (3:09)
4. Jar Jar's Introduction and The Swim to Otoh Gunga (5:08)
5. The Sith Spacecraft and The Droid Battle (2:37)
6. The Trip to Naboo Temple and The Audience with Boss Nass (4:07)
7. The Arrival at Tatooine and The Flag Parade (4:04)
8. He Is the Chosen One (3:53)
9. Anakin Defeats Sebulba (4:24)
10. Passage Through the Planet Core (4:40)
11. Watto's Deal and Kids at Play (4:57)
12. Panaka and the Queen's Protectors (3:24)
13. Queen Amidala and The Naboo Palace (4:52)
14. The Droid Invasion and The Appearance of Darth Maul (5:14)
15. Qui-Gon's Noble End (3:48)
16. The High Council Meeting and Qui-Gon's Funeral (3:09)
17. Augie's Great Municipal Band and End Credits (9:38)

Hagamos una prueba: preguntemos en nuestro círculo de amistades por qué La amenaza fantasma es, como todo el mundo da por sentado, un truño infecto. Aventuro que obtendremos dos tipos de respuesta, a) "no lo sé", y b) "porque es una mierda, y punto", respuestas ambas muy parecidas en su esencia. Es sorprendente cómo una película que obtuvo el respaldo mayoritario -tibio, pero mayoritario- de la crítica se convirtió, gracias a una especie de efecto bola-de-nieve producido por una moda social, en prácticamente la peor película de la historia del cine; en paradigma de la chapuza, la decepción y el mancillamiento de nuestra sagrada infancia. Yo mismo fui testigo de cómo se pasó de un momento inicial de relativa aceptación (¡en la sala de cine donde fui a verla aplaudieron al final!) a un estado de odio y escarnio fomentado por la necesidad de responder a la tendencia mayoritaria y cínica que pedía entre risotadas la ejecución de George Lucas.

Me reservo mi personal opinión sobre la película Star Wars Episodio I: La amenaza fantasma (1999) para el día en que monte un blog sobre cine, porque éste va de música. Lo anterior venía a cuento a la hora de analizar en qué se fija el espectador medio a la hora de valorar una película. Se mire como se mire, parece mentira que tengan más peso los chistes sin gracia de Jar Jar Binks que la estupenda banda sonora compuesta por John Williams, a la hora de valorar una obra cinematográfica. El caso es que, dieciséis años después de El retorno del Jedi, Williams volvía a sostener la batuta frente a la London Symphony Orchestra para la esperadísima precuela de Star Wars, haciendo que la película más esperada de todos los tiempos tuviese también la banda sonora más anticipada habida y por haber.

Duel of the Fates.

Al igual que la propia película, su banda sonora supone más un prólogo que un verdadero primer episodio. No hay muchos temas clásicos de la sagrada trilogía en esta nueva partitura, salvo los imprescindibles Main Titles, el oscuro tema del Emperador y el tema de la Fuerza, que suena un par de veces. En principio, y salvo por algunas notables sutilezas que analizaremos después, John Williams parece haber reseteado su disco duro para comenzar desde el principio su visión musical de la saga galáctica. Por otra parte, hay que decir que la forma de plantear el sonido de Episodio I es parecida a la empleada en su predecesora cronológica (que no argumental) El retorno del Jedi: cimentada sobre todo en el poderío de una música incidental que se concibe brillantemente como una sucesión de piezas orquestales independientes, aventureras y poderosamente visuales. Hay quien menciona Indiana Jones y la última cruzada (1989) como la fuente estilística de toda la producción posterior de acción y aventuras de Williams, y es cierto que desde aquella composición el músico ha ido profundizando en el uso mucho más romántico de las cuerdas, en el empleo de contrapuntos armónicos (dos melodías distintas pero complementarias interpretadas al mismo tiempo), y en una reducción progresiva de los vientos de las fanfarrias de antaño, salvo en contadas excepciones. Williams no ha dejado de evolucionar.

Portada del single promocional Duel of the Fates.

La gran excepción de La amenaza fantasma es, en este caso, el tema principal Duel of the Fates. Se trata de una pieza espectacular, musicalmente lo más grandioso que ha compuesto Williams quizá en toda su carrera. Aquí se emplean casi por primera vez los coros a gran escala en la saga, y los golpes de trompeta y trompa ponen la carne de gallina. El problema es que el tema no parece encajar del todo bien con el resto de la partitura, y casi ni en la propia película (suena solamente en el duelo final, y muy recortado), dándonos la sensación de que su inclusión en la banda sonora responde a la necesidad de un tema potente que le diese tirón comercial al disco y subrayase el carácter épico y solemne de la película. Se hizo muy popular una versión del tema que incluía diálogos de la película, como en el vídeo oficial. Duel of the Fates también se hace un poco largo a causa de sus muchos finales en falso. El verdadero tema principal de Episodio I, el que representa el espíritu del filme respecto a su posición dentro de la hexalogía, es Anakin's Theme, el tema de Anakin Skywalker.

Imagen de la contraportada del CD.

Anakin's Theme es la clase de pieza que explica sin palabras por qué John Williams es quien es, el compositor por excelencia del cine comercial de los últimos cuarenta años. Se trata de un tema ingenuo que en una primera escucha parece no arrancar, no salir a flote. Sus notas suben y bajan en una sucesión de melodías que suenan a lejanía legendaria, a frágil inocencia. Es el tema musical que correspondería a un niño cualquiera, bastante indefenso, de no ser porque justo al final escuchamos sobrecogidos unas notas sutiles pero nada casuales, que nos alertan: esa inocencia no durará para siempre, y los desequilibrios que pesan sobre su carácter acabarán decantándose por la perdición. Anakin es la auténtica amenaza fantasma, mucho más que el siniestro encapuchado de los hologramas azules.

Anakin's Theme

Pero no vayamos tan rápido, porque The Phantom Menace no es solamente un par de temas centrales y música incidental genérica. Casi parece que el músico neoyorquino se hubiese pasado una década preparando en la sombra su regreso a los planetas de Lucas, porque casi cada corte del álbum oficial suena tan bien como el tema principal de cualquier otra banda sonora, y no como una serie de variaciones sobre un par de leitmotivs básicos. Por poner tres ejemplos, podemos escuchar la marcha que acompaña al ejército droide que desembarca en Naboo, y que mezcla sabiamente el sabor caricaturesco de los nazis de Indy con el toque facha de The Imperial March, sin ser ni uno ni otro; o buscar acertados paralelismos entre The Flag Parade con la marcha triunfal de Ben-Hur previa a la carrera de cuadrigas; o apreciar la colorista fantasía guerrera de Panaka and the Queen's Protectors.

The Flag Parade

No obstante, y aunque estos ejemplos de riqueza compositiva corresponden a fanfarrias espectaculares, pienso que The Phantom Menace encuentra su mejores momentos en los temas lentos y meditativos, como por ejemplo el maravilloso He Is the Chosen One, Watto's Deal and Kids at Play (el tema de la Fuerza suena maravilloso aquí), The High Council Meeting and Qui-Gon's Funeral (suena un breve atisbo del Yoda's Theme y otro de The Imperial March) o el ya mencionado Anakin's Theme. Williams emplea también a discreción el coro London Voices, no solamente en Duel of the Fates, sino también en otros cortes como The Swim to Otoh Gunga y el correspondiente al funeral de Qui-Gon, y experimenta exitosamente con ambientaciones más vanguardistas y ambientales en fragmentos como The Appearance of Darth Maul, precedente lejano de algunos pasajes muy arriesgados de La venganza de los Sith (2005). Un caso aparte es Augie's Great Municipal Band, un tema quizá demasiado tecnificado, directamente inspirado en el tema Serra Pelada del Powaqqatsi de Philip Glass, película documental curiosamente producida por Lucas más de una década antes.

Portada de la "edición definitiva".

Un año después del estreno de la película, la banda sonora se había convertido merecidamente en un best-seller discográfico y la compañía Sony Classical, que se había dejado un pastón en conseguir los derechos de su publicación, lanzó un doble CD con lo que llamó "edición definitiva" de la obra. Este álbum contiene muchas más pistas que el disco original, ordenadas cronológicamente y con títulos menos reveladores de la trama (lo de Qui-Gon's Noble End - "El noble final de Qui-Gon" es de juzgado de guardia, considerando por ejemplo que el disco llegó a España tres meses antes que la película), aunque muchos de los cortes son tan breves y están tan obsesivamente organizados que el disco parece realizado por y para nerds. Y tampoco contiene absolutamente toda la música de la película, por más que se empeñe. Yo me quedo con el lanzamiento originario, excelente ejercicio de oficio y raza, tristemente uno de los más sólidos puntos a favor del Episodio I que casi nadie reconoció como motivo de admiración.

4 comentarios:

ANDRES VALVERDE AMADOR dijo...

En primer lugar gracias por hacerte seguidor de JWC Blog. En segundo decirte que estoy completamente deacuerdo con este artículo. La música es de una gran calidad y en cierta manera fue perjudicada por las críticas hacia el film. Por cierto, precisamente el día que publicaste este post la Orquesta y el Coro Nacional de España realizaron un fabuloso concierto en el Auditorio Nacional de Madrid. Una de las obras fue la suite del Episodio I. Estuviste en el concierto?. Un cordial saludo!!

Andrés Valverde
(JWC Blog)

El conde dijo...

¡Ah! Pues no tenía ni idea de la coincidencia con el concierto, la verdad. Y no estuve, aunque seguramente fue genial. Estaría bien que algunas músicas del cine actual formasen parte del repertorio habitual de las orquestas sinfónicas, teniendo en cuenta que para las grandes ocasiones siempre suelen decantarse por los clásicos clásiquísimos. No debemos olvidar que los grandes de antaño se hartaban de componer música para ballet, para actos ceremoniales en las cortes, misas, etc.; en el fondo, hacer música para películas no supone una diferencia ni cualitativa ni cuantitativa respecto a aquello.

No me enrollo. Te aviso de que me quedan muchas bandas sonoras de Williams por comentar en el blog (seguramente la próxima sea Schindler's List), y me encantará tener por aquí a un experto que me ponga los puntos sobre las íes. Gracias, compañero bloguero.

Guillermo (Atreus) dijo...

Muy buenas reseñas como siempre, Conde, aunque diferamos ligeramente en nuestras consideraciones hacia las BSOs de los Episodios II y III, y en cuanto a nuestro gusto por esta nueva trilogía ;-)

El insólito "Augie's Great Municipal Band" esconde otra de esas sorpresas que, al igual que los acordes del Vader's Theme en el Anakin's Theme, hacen de Williams un grande: si te das cuenta, ¡es una ligera variación del mismísimo motiv del EMPERADOR en plan marcha!

Por otro lado, lo que hizo Sony Classical con esa infame "Ultimate Edition" fue algo que, lo recuerdo, obtuvo muchísimas protestas a través de internet por aquel entonces. De ahí, muy probablemente, que pasaran de editar las otras dos. La cantidad de corta-pegas que se pueden oir casi que provoca cáncer de oídos (me perdonen la hipérbole); es una gran pena que con esa edición tan sólo quisieran satisfacer a los frikis de la película (deseosos de rememorar las imágenes de la misma oyendo los cortapegas en sucesión) que a los auténticos apreciadores musicales del Maestro.

En internet circula una edición no-oficial con una calidad de sonido espléndida, con TODA la música tal y como fue originalmente grabada y con cantidad de temas alternativos. Te la recomiendo encarecidamente por encima de cualquiera de las dos ediciones en CD (tanto la básica como la "Ultimate"), Conde.

Saludetes.

El conde dijo...

Entonces tendré que surcar los océanos del Megaupload (qué poético me ha quedado...).

Saludos, amigo.

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