viernes, 19 de noviembre de 2010

Hans-Joachim Roedelius - DURCH DIE WÜSTE


1. Am Rockzipfel (4:44)
2. Durch Die Wüste (13:52)
3. Johanneslust (5:01)
4. Glaubersalz (3:29)
5. Mr. Livingstone (5:41)
6. Regenmacher (6:39)

En el pop-rock más convencional, a veces los grupos son formaciones más o menos móviles cuyos componentes van y vienen, se separan y se juntan o experimentan en solitario. Y en el caso de estas "músicas inusuales" de las que solemos hablar, sucede exactamente lo mismo. Nos encontramos aquí ante un trabajo del componente de Cluster (la mitad del grupo) Hans-Joachim Roedelius, en concreto su debut en solitario llamado Durch Die Wüste (1978) cuyo título no me atrevo a traducir sin ayuda de algún diccionario avanzado.

Durch Die Wüste transmite esencialmente la sensación de que era Roedelius la verdadera alma mater de Cluster, ya que se trata de un disco que, a menos que alguien mucho más experto me quite la razón, suena perfectamente como una de las obras del mítico dúo krautrock. Es casi igual de ingenuo, casi igual de luminoso y casi tan lúdico, con melodías agradables casi en la línea de aquel bonito Sowiesoso que no me quito de la cabeza. La diferencia radica sobre todo en el "casi", porque este álbum contiene una parte más hermética y arriesgada que se centra en varios de los temas, como el inicial Am Rockzipfel desarrollado a base de guitarra, bajo y batería y con muy poco ambientalismo, el homónimo Durch Die Wüste, que salvo por algún tramo aislado pasa por ser una reminiscencia del contacto de Cluster con el ambient puro de Brian Eno (Cluster & Eno se publicó solamente un año antes) y Mr. Livingstone con sus raras percusiones pseudo-tribales y sus arreglos desfasados. Pero ahí están la elegante Johanneslust, la clusterianísima Glaubersalz y la indefinible Regenmacher, muy rítmica y contundente para cerrar la obra.

Hans-Joachim Roedelius

El álbum fue grabado entre el '76 y el '78, con ayuda del productor Conny Plank, un esencial de los estudios de grabación europeos de la época. Cuenta, además, con la colaboración de Dieter Moebius al sintetizador, con lo que la sensación de ser una obra encubierta de Cluster queda poco menos que demostrada. De todos modos, pienso que Durch Die Wüste no es un disco completamente sólido, ya que parece planteado más como una colección de temas independientes que como un álbum nacido para serlo. Es como un muestrario de moquetas cuyas páginas nunca dan de sí como para todo el salón; es tan burbujeante y neumático como los Cluster de sus mejores momentos, pero le falta algo de empaque, algo que te despierte las ganas de perderte en él con los auriculares puestos. Y tampoco llega a funcionar como obra ambient, ya que hay demasiadas estridencias aquí y allá como para lograr una completa armonía que invite a un relax musical.

Pero tampoco quiero sentenciar, ya que entiendo que este disco tiene algo que lo hace verdaderamente único, al menos para mí: es uno de los pocos discos que he escuchado sobre el que soy incapaz de emitir un juicio de valor. No sé si es bueno o regular (malo seguro que no es), precisamente porque posee una cualidad impermeable que lo acerca, a mi entender, a esos raros discos de biblioteca musical que se preservan más por su contribución a esta o aquella tendencia avant-garde que porque gusten al público o los entendidos. No es en absoluto un disco inaccesible, ya que cualquiera puede disfrutarlo sin demasiada preparación previa en el mundo de la música instrumental contemporánea, pero admito que yo todavía no sé muy bien por dónde cogerlo. Puedes escucharlo completo en Spotify, y opinar después.

Regenmacher.

2 comentarios:

Santi dijo...

Precioso disco, sí señor, como la mayoría de los de Cluster o Roedelius en solitario. Desde luego prefiero sus discos más ambient, los de tono muy experimental me resultan un poco difíciles. Saludos.

El conde dijo...

Este tiene tanto de cal como de arena, y quizá por eso se me pone tan cuesta arriba cuando lo escucho. Gracias por comentar!

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