sábado, 13 de noviembre de 2010

Basil Poledouris - CONAN THE BARBARIAN


1. Prologue/Anvil of Crom (3:39)
3. Gift of Fury (3:50)
5. Atlantean Sword (3:51)
6. Theology/Civilization (3:14)
8. The Search (3:09)
9. The Orgy (4:14)
10. Funeral Pyre (4:29)

Cuenta la leyenda que, estando una noche el escritor Robert E. Howard acostado relajadamente en su cama, la puerta de su dormitorio se abrió súbitamente y de ella surgió un hombre enorme, vestido con taparrabos y un hacha. Señaló a Howard con su índice y le dijo, con su hosca forma de hablar: "escribe sobre mí". No sabemos si todo esto lo inventó el propio autor o realmente fue un sueño propio de la inspiración de los genios, pero el caso es que este fue el germen de lo que serían las novelas pulp sobre Conan de Cimmeria que comenzaron a publicarse en los años treinta, iconos de la literatura de magia y brujería en su estado más puro.

Trailer de la película, con su banda sonora original.

En 1982, el director John Milius -uno de los menos conocidos auteurs de la New Hollywood Generation donde militaban Scorsese, Coppola y Spielberg, entre otros- se decidió a llevar al cine con abundancia de medios las aventuras de Conan. El productor, el recientemente fallecido Dino De Laurentiis, recomendó una banda sonora rockera (quizá pensaba en lo de Queen con Flash Gordon, otra producción suya) y también se barajó a Ennio Morricone, pero Milius se inclinó por algo más clásico y sobrio. Desde luego, el argumento ideado para Conan el Bárbaro -obra del guionista Oliver Stone- era mucho más oscuro y adulto que la fantasía con colorines de Flash Gordon, incluyendo matanzas, ríos de sangre y escenas de sexo más o menos intensas. John Milius llamó a Basil Poledouris (antiguo compañero suyo de clase, por cierto) para que se encargase de esta partitura, y pese a que el músico tenía a sus espaldas una carrera más bien corta hasta entonces (la película más conocida en la que había trabajado era El lago azul, que además tenía poco que ver), realizó una de las mejores bandas sonoras de todos los tiempos. Y que conste que eso no lo digo solamente yo, que admito ser tan categórico.

Basil Poledouris

Poledouris, adscrito de forma más o menos sólida al grupo de amigos cineastas que revolucionó el cine comercial en los setenta -los antes mencionados, me refiero-, viajó con su imaginación mucho más allá de la música clásica de inspiración romántica que siempre se había utilizado en el cine épico previo, desde el peplum hasta la ciencia-ficción. Viajó a la imaginaria Era Hiboria, aquel tiempo de barbarie y anarquía que tuvo lugar tras la caída de Atlantis y en el que hechiceros y caudillos guerreros hacían su agosto, siempre según las novelas de Robert E. Howard. Conan nace como hijo de su tiempo, huérfano por un acto de crueldad, esclavo y guerrero a la fuerza hasta convertirse en una máquina de combate brutal que termina por ganarse el derecho de descubrir en libertad el mundo que le rodea, y un porvenir que le reserva tanto la violencia para la que lleva preparándose toda su vida como la belleza y la pureza de un tiempo en el que el bien y el mal eran como el blanco y el negro. Allí no había ningún Beethoven, ni ningún Mozart, sino coros de guerreros que lanzaban al viento sus cánticos, bardos que hacían sonar sus primitivos instrumentos de viento y cuerda, heraldos con trompetas y tambores. Podía haber inspiraciones clásicas en la obra, y de hecho las hubo, pero todas barnizadas de barbarie. Basil Poledouris, músico norteamericano de origen griego, realizó una proeza en lo que a recreación musical de mundos se refiere.

Arnold Schwarzenegger en el papel de Conan.

Conan the Barbarian es una banda sonora especialmente célebre por su mezcla de sinfonismo telúrico y coros de dimensiones desmesuradas, pero también por sus delicadas melodías, todo ello hilado en un único tapiz que supone, tema por tema según vamos pasándolos con el mando a distancia de nuestro hi-fi, una sucesión de maravillas musicales que cualquier músico de cine fulano de tal se habría tirado media vida para componer. El álbum se abre con Prologue/Anvil of Crom, correspondiente a los títulos de la película, y cuyas percusiones -nada menos que el "yunque de Crom"- han sido imitadas un millón de veces. En el álbum original, el tema comenzaba con una narración que nos pone en situación.


Riddle of Steel/Riders of Doom encaja como un guante en la escena en que Conan escucha de su padre el codiciado "secreto del acero", y una banda de guerreros a caballo arrasan su poblado. Basil Poledouris se inspiró en un tema compuesto por Prokofiev para la película Alexander Nevsky (1938). Gift of Fury y Column of Sadness /Wheel of Pain son temas muy dramáticos que subrayan la desolación dejada tras el ataque y la soledad de Conan, convertido en esclavo ya en la niñez. Atlantean Sword es uno de mis temas favoritos del álbum, alucinante en su modo de lograr que descubramos con la misma emoción que Conan un antiguo templo atlante, la civilización esplendorosa cuyo fin ha sumido el mundo en tinieblas. Casi podemos escuchar un himno de tiempos remotos cargado de nostalgia y grandilocuencia, aunque sumido en la oscuridad de las telarañas. Pudo haberse inspirado lejanamente en la Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis de Vaughan Williams. Theology/Civilization pertenece al encuentro entre Conan y Subotai, un ladrón viajero con el que hace buenas migas y con el que charla sobre dioses y viaja hacia el horizonte. Es el tema más bonito del disco, una melodía como de juglares.


Wifeing (Love Theme) es un inevitable corte amoroso, bastante intenso y "clásico". The Search es todo un adagio de espíritu viajero con más reminiscencias de Vaughan Williams, y a continuación se nos ofrece una pieza prácticamente de baile, The Orgy, un vals barroco correspondiente a la escena en que Conan y sus acompañantes atacan la Montaña de Poder de Thulsa Doom, en cuyas cavernas se celebra una orgía caníbal. Poledouris contó con ayuda de su hija de nueve años, Zöe Poledouris, para su composición, y tomaron cierta inspiración de Los Planetas de Holst, aunque a mí me recuerda un poco más al Bolero de Maurice Ravel.

Escena de la batalla final.

En Funeral Pyre, Conan se despide tristemente de su compañera Valeria, y en Battle of the Mounds derrota al ejército del villano mientras suenan fanfarrias que recuerdan a los primeros cortes del álbum, inspiradas en el Carmina Burana de Orff. Concluye la banda sonora con Orphans of Doom/The Awakening, una composición bastante espiritual y sosegada que corresponde al final de la película.

Portada de la edición de 1992, de Varèse Sarabande.

Ya sé que he contado casi todo el argumento, pero hay un motivo, y es que suele mencionarse Conan the Barbarian como uno de los más perfectos ejemplos de banda sonora que se han creado, primero por fundirse perfectamente con el primitivo escenario de la película, segundo por su inteligente uso de leitmotivs, tanto para personajes como para emociones. Un ejemplo es el tema de Thulsa Doom, que al parecer se inspira en un corte de la banda sonora de Ben-Hur, de Miklos Rozsa; los temas subrayan tanto la presencia de un determinado personaje en pantalla como el sentimiento general que se desprende de una secuencia concreta. Aunque Conan the Barbarian funciona perfectamente como álbum independiente, es junto al argumento de la película donde adquiere pleno significado.

Contraportada de la edición del '92.

Es una banda sonora para enseñar en la escuela, casi. Una edición más reciente publicada por Varèse Sarabande incluye más cortes originales que aumentan la riqueza de la obra un poco más, si cabe. Como curiosidad, y para terminar, decir que Basil Poledouris afirmó en su momento que no estaba del todo satisfecho de cómo la orquesta había interpretado su partitura en la película, y algunas otras formaciones la han regrabado con mayor "fidelidad" a la opinión del compositor. Aunque supongo que es difícil mejorar la perfección.

Una versión regrabada de los primeros temas del álbum, más acorde con la visión del compositor.
En Anvil of Crom, el sonido del yunque es una pasada.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...