viernes, 22 de octubre de 2010

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir Lai?

Francis Lai (fotografía de francislai.net).

Llevo tiempo rumiando la posibilidad de una entrada sobre este afamadísimo compositor de aquellos años prodigiosos que fluctúan entre finales de los '60 y comienzos de los '70, y que marcó toda una época en lo que a música fílmica romántica y sensual se refiere. De hecho, algunas de sus archipopulares melodías siguen siendo objeto de constantes revisiones en la cultura popular, a veces tan ad nauseam que han llegado, tristemente, a rozar los límites de la parodia y lo cursi.

Portada del álbum con el soundtrack de Love Story.

Francis Lai, un acordeonista y compositor nacido en Francia que hoy tiene 78 años, será para siempre recordado por su fabuloso tema de piano para la película-exitazo Love Story (1970), aquella historia un tanto empalagosa que puso de moda la frase "amor es no tener que decir nunca lo siento" y que hoy es símbolo romántico de toda una generación. Musicalmente hablando, destacar la maestría de la ejecución al piano en una pieza que bien podría pertenecer al repertorio clásico de los grandes músicos de antaño. Ni se sabe la de veces que, por ejemplo, ha sonado esta melodía al abrir una niña la caja de música de su mesita de noche:

Love Story, música e imágenes.

Lai logró el Oscar de Hollywood por aquella banda sonora, que puede considerarse su obra magna, si bien ya había logrado gran popularidad con Un hombre y una mujer (1966) y su afrancesado y vintage tema central, que también se grabó con gran éxito en versiones cantadas. Pero, yéndome ya a lo que más me interesa, es importante considerar que Francis Lai fue uno de los grandes (aunque no el primero) introductores de la música generada con sintetizadores en las bandas sonoras de cine.

Portada de la edición original de Un hombre y una mujer.

Desde luego, es innegable la importancia que tuvieron las composiciones del ya consagrado Lai en lo que sería la "edad de oro" del cine de destape, y de paso, en el hecho de que aun en la actualidad suela contarse con música de sintetizador en cualquier producción erótico-festiva. Es responsable de las bandas sonoras de Emmanuelle 2 y, sobre todo, Bilitis (1977), un producto lésbico light que en su momento, al parecer, recibió bastante atención por parte del público.

Portada muy muy retro de la banda sonora de Bilitis.

Me imagino que los españoles más pícaros de entonces tenían que irse a Francia para ver estas cosas, por mucho que hoy en día resulten muy inocentes. El tema central de Bilitis es muy delicado, eso hay que admitirlo, y además otros de los cortes suenan muy parecidos a lo que otros gurús de la incipiente música electrónica -pongamos Giorgio Moroder- estaban llevando a cabo en esas fechas. Quizá Francis Lai llegó incluso un poquito tarde, si nos ponemos a hilar fino.


Melissa, de Bilitis.

¿Tendrá la culpa Francis Lai de que se hayan editado tantos y taaaaantos recopilatorios de música new age con fines eróticos u afrodisíacos? ¿Fue Francis Lai el primer gran compositor en descubrir las posibilidades sensuales de los sintetizadores? Pues os dejo pensándolo tranquilamente, con los bonitos temas centrales de Un hombre y una mujer y Bilitis,


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