lunes, 5 de abril de 2010

Vangelis - SEX POWER


1. 1ère partie (17:00)
2. 2ème partie (17:27)

Antes de que alguien se eche las manos a la cabeza pensando que el bueno de Vangelis se dedicó en algún momento a ambientar cine porno, debo advertirle de que esta película no tiene nada que ver con ese "género". Estaríamos hablando en todo caso de un filme relativamente erótico que tampoco debe estar nada mal, ya que ganó la Concha de Plata del Festival de San Sebastián en 1969. En lo que se refiere al disco, decir por un lado que es el primer lanzamiento internacional de Vangelis como artista en solitario (cosa que no es moco de pavo, señores/as), además de, seguramente, su obra más difícil de encontrar junto a Silent Portraits.

Lo del lanzamiento internacional debe entenderse en un sentido estricto, ya que para nada hablamos de una publicación planetaria, sino de un LP con una tirada normalita en los cuatro o cinco países del entorno. Si a eso le sumamos que Vangelis era prácticamente un desconocido, entenderemos por qué resulta tan difícil (y carísimo) hacerse con una copia de Sex Power en la actualidad.

Los Aphrodite's Child. Vangelis es el de la derecha.

Vangelis Papathanassiou era por aquellos entonces conocido en cualquier caso como teclista del popular y comercial grupo de rock progresivo Aphrodite's Child, donde ejercía de líder del terceto en el que le acompañaban Démis Roussos (su primo, para los amantes de la anécdota) y Lucas Sideras. Ya había realizado un par de obras en solitario antes y durante su pertenencia al grupo, concretamente bandas sonoras para películas griegas, pero este Sex Power debió servir para convencerse a sí mismo -y seguramente a algún consejero anónimo a su alrededor- de que debía abrirse paso por su cuenta y experimentar hasta las últimas consecuencias. Sex Power es un gran álbum, portentoso incluso si tenemos en cuenta que es, en muchos aspectos, una obra de debut.



Fotografías promocionales de la película de Henry Chapier.

De la película, la única estrenada por el francés Henry Chapier, prefiero no comentar demasiado, ya que es tan imposible de encontrar como su banda sonora. De no ser porque en 2008 se encontró una copia circulando por festivales independientes en Niza, seguramente no sabríamos nada. Pero la magnífica página especializada Vangelis Movements apunta que Sex Power cuenta la historia de un chico que se descubre a sí mismo mediante dos viajes a lo hippie que lo acerca a varias mujeres (Jane Birkin entre ellas). El primero es por América, me parece que en plan Easy Rider, o en cualquier caso siguiendo los derroteros estéticos de películas como Zabriskie Point, de Antonioni; y el segundo, que no queda claro si es meramente imaginario, le lleva a un desierto que podría ser tanto California como el Sáhara. Las mujeres se presentan ante él como tentaciones en un plano vital y filosófico, y al final hay una moraleja difusa sobre los bienes que aporta la fidelidad en la pareja. Vangelis realizaría las bandas sonoras de otras dos películas de Chapier que no llegarían a estrenarse.

El álbum no contiene títulos para los temas, sino que simplemente recoge un tema largo en cada una de las dos caras del vinilo. No obstante, por ahí ha aparecido un single con dos piezas, las llamadas Djemilla y Third Love, sin duda las más accesibles del disco. Sex Power, menos mal, sí que ha encontrado su sitio en Internet, y a día de hoy resulta muy simple escuchar grabaciones del mismo bien depuradas y con alta calidad sonora. Eso sí, quien se haya encargado de esta remasterización ilegal ha partido el disco en once partes. La primera es una simple sucesión de notas repetitivas que conduce a la segunda, Djemilla, que aunque no es el tema principal del disco, sí que es el más llamativo e interesante, en una línea muy cósmica y bastante arábica. La tercera pieza, primera en la que escuchamos el tema central del filme, a la guitarra, incluye interesantes sonidos de fondo de una especie de carrera de coches. El cuarto tema es desarrollado por Vangelis el percusionista, algo meramente ambiental aunque con carácter, y el quinto se corresponde con el tema del single llamado Third Love, que podríamos considerar -esta vez sí- como el tema central de la banda sonora; es muy bonito, y el efecto de los coros sobre la melodía es digno de aquella época ambiciosamente psicodélica. Termina la cara A con una versión al piano de Third Love, con pequeñas variaciones y efectos de sonido de gente caminando por la calle.

Montaje del tema Djemilla con imágenes reales de la película.

La cara B empieza otra vez con un tema percusivo, algo más concienzudo que el de la cara A, seguido del tema más experimental del disco, una pieza larga y oscura, onírica, con diferentes melodías y coros tanto masculinos como femeninos. El tercer corte es una nueva variación minimalista de Third Love, y el cuarto es un barullo de efectos sonoros mezclados con una canción melancólica a cargo de una vocalista anónima. Termina el disco con la última variación sobre el tema central, al piano y sin condimentos.

Esta imagen, si no me equivoco, pertenece a la funda interior del álbum.

La impresión que queda al escuchar Sex Power es que, si bien Vangelis prefirió no partirse el cráneo con las melodías (apenas hay un par, y se repiten durante toda la obra), sí que se volcó en crear ambientes evocadores en una línea mediterránea y explorar las posibilidades que le daba la tecnología de entonces, creando avanzadísimos entornos cósmicos, muy exóticos e inspirados. Es un gran disco al que los simples mortales solamente podemos acercarnos mediante la red, y no creo que nadie pueda recriminarnos su descarga, teniendo en cuenta que está más que fuera de circulación. Sinceramente, si la decisión estuviese en mis manos, yo lo reeditaría en CD oficialmente y sin perder un momento.

2 comentarios:

Dr. Roberto dijo...

Gracias por este post, ni siquiera conocía este álbum de Vangelis, lo busque el la red sin éxito.
No obstante lo pondré en mi lista de buscar, eventualmente aparecerá

Carlos_34 dijo...

Curiosamente lo estaba escuchando, me parece que es uno de esos discos que invita a ser escuchado en casa una tarde de sábado sin prisas.

Ni sé ni por qué ni cómo pero esta época del griego es la que más me atrae, después escucharé el siguiente disco que publicó, Fais que ton reve soit plus long que la nuit y después L'apocalypse des animaux.

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