domingo, 1 de noviembre de 2015

Michael Giacchino - STAR TREK


1. Star Trek (1:03)
2. Nailin' the Kelvin (2:09)
3. Labor of Love (2:51)
4. Hella Bar Talk (1:55)
5. Enterprising Young Men (2:39)
6. Nero Sighted (3:23)
7. Nice to Meld You (3:13)
8. Run and Shoot Offense (2:04)
9. Does It Still McFly? (2:03)
10. Nero Death Experience (5:38)
11. Nero Fiddles, Narada Burns (2:34)
12. Back from Black (0:59)
13. That New Car Smell (4:46)
14. To Boldly Go (0:26)
15. End Credits (9:11)

El patinazo de Star Trek: Nemesis, cuyo estreno con más pena que gloria tuvo lugar, para más inri, en plena efervescencia de la segunda trilogía de Star Wars (de éxito popular gigantesco pese a las críticas), puso de relieve que Nemesis no solamente era el final de una larga etapa en la franquicia creada por Gene Roddenberry, sino que también debía ser el fin de toda una visión demasiado bien asentada sobre su universo. La visión de la que hablamos, ya desde los años ochenta, estaba enfocada excesivamente hacia los fans más empecinados, y llegó a optarse conscientemente por dar a las películas de la saga un regusto propio de la serie B, centrándose mucho más en interminables diálogos y negociaciones diplomáticas que en otra clase de aventuras más del gusto general. De este modo, quienes nunca hemos sido seguidores de la franquicia teníamos difícil meternos en los ritmos y estética de estas películas, que encima solían dar por sabidas (las series de TV eran siempre la referencia) muchas cosas que un espectador casual no acababa de tener claras. La impresión habitual para el público mayoritario es que las películas de Star Trek eran por y para trekkers. Para su consumo interno.

La edición "deluxe", mucho más completa.

Aun admitiendo que en su momento disfruté de algunas de las películas de la saga, especialmente de la primera, y por lo tanto no era hostil hacia la franquicia, sí que me sentía alienado con otras entregas, como alguien a quien invitan a una cena y solo cuando llega al local descubre que es una fiesta de disfraces. Cuando en 2009 se estrenó Star Trek, la nueva entrega dirigida por el emergente J. J. Abrams, me encontré con una película hecha a mi medida. Fui capaz de seguir la historia y de introducirme en el universo de la saga con otros ojos. Ya el lejano primer trailer era una fascinante declaración de intenciones:


En efecto, Star Trek recupera sobre todo algo perdido hacía tiempo en la saga: el sentido de la maravilla y la capacidad de sorprender. Abundan los "haters" que reniegan del nuevo enfoque, afirmando que es demasiado mainstream, que las dos últimas películas no son canónicas con la trama clásica, y que se han convertido en vehículos comerciales despersonalizados con los que vender kilos de palomitas. Lo que yo creo es que Star Trek ha recuperado el colorido vibrante de antaño, que por fin se está explotando su filón aventurero, y que, en fin, es un raro ejemplo de cómo un reinicio de franquicia puede hacerla renacer con más fuerza, más calidad y asegurarle muchos años de supervivencia.

Toda la parrafada anterior viene al caso si atendemos al hecho de que todo ha cambiado en Star Trek, incluyendo su música. Sin nada que objetar al trabajo de Goldsmith, Horner, Eidelman, etc., hacía falta que el nuevo enfoque tuviese su sonido propio, y era coherente que la visión del realizador J. J. Abrams se apoyase en su compositor fetiche, Michael Giacchino. Con un gran prestigio sostenido desde que comenzase con los videojuegos de Medal of Honor, Giacchino había realizado excelentes trabajos para películas animadas de la productora Pixar (Los Increíbles, Ratatouille), amén de la tercera entrega de Misión: Imposible y, sobre todo, la banda sonora de Perdidos (Lost). En especial, sorprendió a los más atentos su suite orquestal Roar! para los créditos finales de la película Monstruoso (Cloverfield, 2008), producida por Abrams, y que homenajeaba a las músicas de los filmes clásicos japoneses de monstruos. Seguramente su visión musical de Star Trek sale de la misma vena sinfónica majestuosa que escuchamos allí.

Contraportada del CD sencillo.

Ojo, porque tampoco pretendo deificar su banda sonora para Star Trek. Tiene sus defectos, y son importantes. El principal viene seguramente de la propia ilusión de Giacchino por hacer algo muy potente, muy sinfónico casi a lo John Williams, que al final resulta en varios temas del álbum, los pertenecientes a escenas de acción pura, sonando en algún punto demasiado abigarrados, estruendosos, encadenando -y superponiendo- tantos fraseados y ritmos que sus bondades se nos escapan entre los dedos sin que tengamos tiempo de degustarlos. Le falta algo de pausa, de contención, y buena parte del trabajo final se resiente de ello. Giacchino planifica sus temas de acción como si no hubiese un mañana, y haciendo balance resulta complicado recordar que estamos ante la música de un filme fantástico y de ciencia-ficción, no tanto una película de acción y aventuras a secas. Para conocer la apabullante habilidad en territorio fantástico de este compositor, léase nuestro análisis de su BSO de la película John Carter.

Lo que ocurre es que Giacchino, cuando acierta, acierta. El acierto de Star Trek, y el que lo salva de ser algo solo funcional (insisto: por mucho que el músico no lo conciba como tal) es el sentido abismal del espectáculo que transmite su nuevo tema estrella para la saga, que se come con patatas todos los demás con la única excepción del de Jerry Goldsmith, al que iguala. Su fanfarria nos transporta a la velocidad del Enterprise, nos zarandea en el sofá y nos promete unas aventuras "más grandes que la vida" que la película, afortunadamente, nos brinda en bandeja. Chapeau. Y el músico utiliza esta melodía en numerosas ocasiones a lo largo de la partitura (escúchense Hella Bar Talk y Enterprising Young Men), aprovechándose de que, siendo la primera vez que la escuchamos en la franquicia, no hace falta andarse con sutilezas. El abuso no es pecado. Ya habrá tiempo de dosificarla en próximas entregas, porque aquí nos vamos a hinchar. 

Star Trek

Por suerte, Michael Giacchino no se limita a explotar un solo tema a lo largo de mil variaciones, sino que introduce algunas otras melodías conductoras dignas de mención. Comentan en la estupenda web Filmtracks que el percusivo tema del villano Nero, y por extensión de los Romulanos (escúchese Nero Sighted), incluye aporreos sobre un enorme cartel de Coca-Cola. Corresponde precisamente al villano y su ira vengativa buena parte del material más espectacular de la obra, como los coros de Nero Death Experience

Nero Sighted

Nero Death Experience

Y hay lugar para algo más delicado, en este caso un bello temita para Spock y los Vulcanianos, menos alienígena que el de James Horner en The Wrath of Khan, y quizá más adecuado para un personaje que en la nueva franquicia es ligeramente distinto, más humano. Esta misma vena íntima, no muy abundante en la obra pero notoria allá donde se la encuentra, es aplicada con fascinantes resultados en la exquisita Labor of Love, que hace maravillas con la escena a la que acompaña: el sacrificio heroico del padre de James Kirk.


Labor of Love

La sorpresa se queda para el final. Cuando ya pensamos que todo es nuevo en la música de Star Trek, Giacchino cierra la partitura con una rendición a orquesta completa del tema de Alexander Courage para la serie original, no solo las ocho notas de rigor, sino toda la melodía. La suite de los créditos finales resulta ser un pepino nuclear en los oídos del aficionado a la saga, y el conjunto de la banda sonora es una experiencia fabulosa y refrescante, pese a sus defectos.

End Credits

3 comentarios:

José Ramón dijo...

Bueno, difícil llevarte el ritmo. Tenía curiosidad por ver que comentabas sobre esta Banda Sonora y la siguiente porque yo no acabo de encontrarles el punto, especialmente a esta. Como tu mismo comentas el "abuso" que hace del tema principal y el nivel estruendoso de todo el trabajo me satura un poco. No conozco apenas su trabajo y no puedo evitar compararlo con Goldsmith o Horner que para mi son los dos autores que han dado forma al universo musical de Star trek. Tendré que darles otra oportunidad. Me gustaría escuchar las versiones extendidas pero las veo difíciles de conseguir y a unos precios prohibitivos.

ed edwards dijo...

Estupendo analisis, el enfoque que utiliza Giacchino para esta entrega y su secuela es muy inteligente y emocionante .Por cierto deberias echarle una escucha a su banda sonora para Jupiter Ascending es una de sus mejores en mi opinion y tal vez la mejor de su carrera hasta la fecha.

El conde dijo...

La escucharé, gracias por la recomendación.

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