miércoles, 23 de octubre de 2013

Popol Vuh - EINSJÄGER & SIEBENJÄGER


1. Kleiner Krieger (1:04)
2. King Minos (4:24)
3. Morgengruss (2:59)
4. Würfelspiel (3:08)
5. Gutes Land (5:13)
6. Einsjäger & Siebenjäger (19:23)

Si Popol Vuh posee hoy su pedacito de popularidad "general" dentro del movimiento krautrock alemán es seguramente gracias a sus colaboraciones con el director de cine Werner Herzog en películas como Aguirre, la cólera de Dios y Nosferatu. Relativamente menos conocidos, aunque igualmente apreciados por los melómanos, son sus trabajos más cercanos a una especie de proto-new age, esas exquisiteces relajantes y envolventes con atmósferas filo-orientales cuyo mejor ejemplo es el ya comentado Hosianna Mantra (1972).

Como ya hemos comentado en anteriores entradas sobre el grupo, el líder de Popol Vuh, Florian Fricke, llevó a cabo una arriesgada transformación musical que condujo desde los oscuros abismos electrónicos de la kosmischemusik hacia algo mucho más cálido, tierno casi, a base de sustituir los sintetizadores por instrumentos acústicos. El mérito está en que las estructuras hipnóticas y los largos desarrollos instrumentales siguen estando ahí. Este Einsjäger & Siebenjäger (1974) se mueve quizá un poco más allá en su experimentación, casi hacia una forma un tanto difusa de rock progresivo con pinceladas étnicas, menos ambiental, menos meditabundo. Cobran un protagonismo destacable instrumentos como el bajo y la guitarra eléctrica, marcando acusadamente los ritmos (a veces a base de simples notas de piano) como pocas veces antes en la trayectoria del grupo, si bien es la guitarra acústica y sus punteos constantes, muy folkies, lo que más permanece en la memoria. La propia estructura del álbum también es muy típica del progresivo, con una primera cara llena de temas cortos y una segunda con una sola pieza larga y algo más compleja.

La segunda cara del disco.

Una gran adquisición para el álbum fue Daniel Fichelscher, que sustituyó a Conny Veit a la guitarra, mientras que Fricke se encargó de un enérgico piano y Djong Yun de los cánticos.

Sí que plantea Einsjäger & Siebenjäger la misma disyuntiva gran problema/gran virtud que otros trabajos de Popol Vuh, y es la sensación de extrañamiento que se produce en algún momento, quedando bien claro que la esencia de esta música es la improvisación, y que lo que estamos oyendo (sobre todo la suite que ocupa la cara B del álbum) bien podría ser un simple trozo de grabación tomado poco menos que al azar de alguna larga sesión de las realizadas en Munich, cuyo comienzo y final desconocemos, habiéndose quedado -esa es la impresión- quizá algo importante sin recoger en la obra. Por lo menos yo (será que soy un poco maniático), a veces me siento desorientado al notar las escasas diferencias que hay entre los temas del álbum, incluido el largo de la segunda parte, por mucho que compongan un todo fascinante. Hasta la división en distintos cortes -y la tendencia al "fade" al final de los mismos- me da que pensar, ya que puede parecer meramente arbitraria. Ya hemos mencionado en otras entradas los desbarajustes que se hicieron con algunas ediciones de los álbumes de la formación, y supongo que esta cualidad caótica no puede descartarse del trabajo que nos ocupa.

Daniel Fichelscher y Florian Fricke comparten protagonismo en la contraportada.

Por lo demás, y subrayando que el último párrafo es más una reflexión entre paréntesis que una parte esencial de la reseña, solo queda decir que este es un álbum no solamente muy accesible, sino también bastante disfrutable para quien tenga algo de curiosidad y no conozca estos derroteros musicales. Incluso podríamos decir que es uno de los tres o cuatro imprescindibles de Popol Vuh, una banda de culto como hay pocas. Que no es cualquier cosa.

Puede escucharse en Spotify, aunque no como una lista de reproducción independiente. Búsquese tema a tema.

4 comentarios:

José Ramón dijo...

No conozco co detalle la obra de Popol Vuh ( o Florian Fricke vamos) ya que solo tengo Affenstunde, In den gärten pharaos y Cobra Verde. Sou amigo de tener los discos "físicos" y son dificiles de encontrar. En general mi acercamiento es a traves de mi afición a la música electrónica. trataré de escuchar este disco. no haces más que picar mi curiosidad

Santiago Cárdenas Malásquez dijo...

A Popol Vuh lo conocí a través de un amigo hace ya bastante tiempo, justo en una maratón Nosferatista. Aunque la versión de Herzog es bastante mala, lo único que rescaté de ahí fue el excelente trabajo en el soundtrack. Después he escuchado varios discos de Popol, sobre todo los primeros. Me enganché con "Hosianna Mantra", sencillamente un vicio. Luego me pegué con "Aguirre". Lo gracioso con este soundtrack es que el primer tema tiene al final una melodía andina, muy conocida en mi país (Perú), lo que me hizo mucha gracia, debido bastante a la época en la que se hizo. Fue sorprendente estar escuchando "Aguirre" y de pronto empezar a sentir la tonadita típica de "Valicha" (así se llama el tema).

Hace como un mes que no me popolvuhleaba, gracias a ti Conde vuelvo a mis andanzas tras el grupo de nombre maya...

www.pentagramario.blogspot.com -

José Ramón dijo...

Totalmente de acuerdo con tu opinión sobre el excesivo esmero en la edición de Crises de Oldfield.
En su día cuando salió el disco me dejo descolocado ya que venía de escuchar QE2 y Five miles out, infinitamente mejores, y este me pareció flojo. con el paso del tiempo he llegado a apreciarlo pero no es una obra maestra. Claro, luego llego Island que en mi opinión es peor y de ahí a lo que ya sabemos en los últimos años

Andres Sanz dijo...

Muy hermoso album Quizas lo mejor de popol Vuh

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