viernes, 18 de mayo de 2012

¿Existe el proverbial "buen recopilatorio"?

Puede que sí... y eso que una colección de "grandes éxitos" de cualquier músico, incluyendo las raras avis de este blog, suelen tener dos propósitos únicos: cumplir con alguna cláusula contractual cuando al artista de turno no piensa componer/grabar nada nuevo en demasiado tiempo; o simplemente, para ganar un dineral a costa de un golpe repentino de fama por cualquier motivo.

Generalmente, el melómano serio no es muy amigo de recopilatorios. Con "serio" me refiero a que ciertos solistas y grupos realizan una obra artística individual en cada álbum, con lo que un recopilatorio es algo así como un ramo de flores: varios pedazos cortados (por muy bonitos que sean) de lo que antes fue una planta fresca y viva; y el aficionado no suele quedarse satisfecho con algo tan superficial. En el mundillo pop, y en cierta medida en el rock, los artistas pueden llegar a publicar discos de grandes éxitos con algo más de significado, ya que se trabaja siempre con canciones, y cada canción es perfectamente divisible de la mayor parte de discos en estos géneros. El mejor ejemplo de recopilatorios admirables en este sentido son los míticos álbumes rojo y azul de los Beatles. Pero con estilos musicales más complejos, buceando con más profundidad en las posibilidades musicales contemporáneas, la cosa se complica.

El primero es un meritorio (aunque incompleto) recopilatorio de Pink Floyd; el segundo, un sacacuartos.

Pensemos por ejemplo en los diversos recopilatorios publicados por Pink Floyd: Relics, que contenía muchos temas de los inicios de la banda no aparecidos en álbumes y por ahí se salvaba; A Collection of Great Dance Songs, que era breve, incompleto y muy decepcionante en su planteamiento; o el más ambicioso Echoes, que para ofrecer un vistazo más amplio a la carrera de la banda hacía una labor de poda contundente en un doble CD que seguía quedándose corto, aunque tuvo su mérito.

 Solamente dos de los ochocientos recopilatorios de Vangelis que contienen prácticamente lo mismo.

La cosa resulta todavía peor si nos movemos entre músicos instrumentales de la esfera popular. La terna Oldfield-Jarre-Vangelis también ha sido víctima de un buen número de recopilatorios de diverso pelaje, sobre todo el tercero, que cuenta con siete u ocho greatest hits saldados y dignos de las gasolineras que contienen exactamente lo mismo. Mike Oldfield tiene por ahí alguna joyita en forma de álbum en vinilo no publicado en CD pero, salvo muy pocas excepciones, sus álbumes de grandes éxitos son más material para fans completistas que auténticas obras musicales con fuerza propia.

 
El primero tiene cierto valor para el coleccionista dada su relativamente escasa difusión. 
El segundo es tan de perogrullo como su propia portada parece decir a gritos.

Y Jean Michel Jarre, que cuenta con menos antologías que los otros dos señores, ha tenido que recurrir a soluciones tan imaginativas como el álbum Aero, que era sobre todo una colección de remezclas, para que al menos un recopilatorio suyo no pareciese un monstruo sonoro de Frankenstein. Otros nombres fuertes y populares de nuestro blog, como los de Tangerine Dream, Klaus Schulze, Enigma o Enya, se han movido entre la práctica inexistencia de antologías y una calidad nefasta o nula de las mismas.

 
El primero es una joya para coleccionistas que contiene la música de los cuatro primeros discos de Enya hasta la fecha casi completos, 
reordenados por el tono de los temas. El segundo es una tontada que interesaba por un dvd con vídeoclips.

Profundizando en las vanguardias "cultas", gente como Michael Nyman, Wim Mertens o Philip Glass han lanzado también poquita cosa, alguna colección de piezas para películas el primero, algún estuchazo de lujo para coleccionistas el segundo, y quizá uno o dos recopilatorios al uso por cabeza, pero sin grandes alardes de imaginación en su planteamiento. Y en el mundillo de las bandas sonoras, mucho ojo, porque no es oro todo lo que reluce. A veces no son obras originales, sino versiones de orquestas de medio pelo.

Dos buenos ejemplos de recopilatorios con música de cine: 
el primero, las partiruras de Nyman por Nyman, en el segundo, las de Williams por Williams.

Ocurre, no obstante, que a veces queremos zambullirnos en el mundillo creativo de un músico, picoteando como en un buffet y sin tener que echar mano a doscientos CDs distintos. En casos como ese, contar con un buen recopilatorio es una opción agradable y sencilla de reencontrarse con tus artistas favoritos. Personalmente, y me gustaría conocer otras opiniones, creo que hay varios criterios que pueden hacer buena una recopilación de un músico o grupo:

1- Que ofrezca una amplia visión de una trayectoria, una muestra previa a comprar álbumes puntuales.
2- Que su estructura y/o planteamiento llamen la atención por lo original.
3- Que se trate de ediciones limitadas y/o muy lujosas, que estimulen por su valor para el coleccionista.
4- Que contenga una cantidad aceptable de material inédito o descatalogado. Ojo, porque la mayoría de recopilatorios llevan como mucho uno o dos temas nuevos, y raramente son de verdad interesantes.

 
Estuchazo con un repaso exhaustivo a la carrera de Philip Glass (dos vistas).

Para terminar, aquí añado criterios para evitar a toda costa un recopilatorio:

1- Que no estemos seguros de si son grabaciones originales o versiones grabadas por orquestas desconocidas de Europa del este.
2- Que sea un recopilatorio demasiado temprano en su discografía y se quede muy desfasado.
3- Que cueste menos de 3 euros en un canasto de metal del super, porque seguramente contenga temas de alguna época oscura, con un mal sonido, y escaso interés si lo que queremos es iniciarnos.
4. Que el nombre del músico esté mal escrito en la portada, o que se utilicen ambigüedades nominativas para pescar a algún incauto miope.

Obsérvese el nombre del músico en el primero. Sobre el segundo prefiero no opinar, porque ese título podría significar cualquier cosa.

2 comentarios:

Al� Reyes dijo...

Interesante el DVD de Phillip Glass últimamente he estado escuchando con asiduidad "Glassworks" y "Glass/Cage". ¿Es solo vídeo?

El conde dijo...

La verdad es que este estuche que incluyo en la entrada lo conozco solamente como una colección de CDs de audio. Si contiene algo en dvd no lo sé, pero casi seguro que cualquier obra de Philip Glass está en CD además de en dvd.

No sé si he respondido a tu pregunta...

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