martes, 21 de febrero de 2012

Brevísima historia de la música en los Oscars (I).


Hay por ahí una ceremonia, la de los World Soundtrack Award, que elige cada año las mejores bandas sonoras de cine en distintas categorías. No será el único galardón específico para premiar esta manifestación musical aunque, no obstante, el Oscar a la mejor partitura original sigue siendo el referente con mayor alcance e influencia. Por supuesto, eso no quiere decir que todos los años se acierte con los nominados, y menos todavía con los ganadores; y sin embargo, el tiempo suele poner las cosas en su sitio y, en muchos casos, la elección que se hizo en un momento concreto resultó ser la buena. Hagamos un pequeño repaso a los galardonados del pasado, y de ese modo podremos comentar muy por encima las tendencias en cada momento de la larga historia de los premios de la Academia de Hollywood.

Alfred Newman

El primer Oscar la mejor música original se concedió en 1934 a la película Una noche de amor, y durante los tres años siguientes, el eunuco dorado fue otorgado más a estudios encargados de las composiciones que a artistas con nombres y apellidos. El primero en disfrutar de este honor fue Alfred Newman, que logró la friolera de 9 premios, el último en 1967 por la adaptación de Camelot. Bueno es recordar que, según le ha ido apeteciendo a la Academia a lo largo de su historia, ha concedido uno o dos premios cada año, uno por adaptaciones musicales de obras previas, y otro a composiciones originales propiamente dichas, o incluso distinguiendo un Oscar a dramas y otros a comedias o musicales. En aquellos primeros tiempos se otorgaban dos galardones: uno a algo que llamaban "scoring" y otro al "original score", aunque invito a los lectores a que me expliquen la diferencia, porque yo no la entiendo muy bien. El año en que ganó por vez primera Alfred Newman, la partitura original ("original score") fue a manos de Erich Wolfgang Korngold, por Robin de los bosques.

Tema de los títulos de Robin de los bosques, por la Orquesta Sinfónica de Moscú.

El año siguiente, 1939, fue el momento de uno de los primeros clásicos del cine cuya melodía todo el mundo conoce: El mago de Oz, de Herbert Stothart. Se apoyaba bastante más en sus temas cantados que en su música incidental, pero aun así el conjunto era estupendo y muy acorde con una película tan colorista. Por cierto, dejó en la cuneta a la no menos conocida partitura de Lo que el viento se llevó, de Max Steiner

Selección de El mago de Oz. Suena la melodía de Over the Rainbow.

Empezó la productora de Walt Disney a hacerse notar por su música en 1940 con Pinocho, de nuevo asentada en melodías vocales inolvidables, previas al barrido total en los premios logrados por la marca del ratón en los noventa. El año siguiente repitieron con Dumbo, ya con la división entre banda sonora de musical y de drama, donde ganó Bernard Herrmann por El hombre que vendió su alma

Una suite con selecciones de Pinocho.

No quiero abusar a la hora de imponer mis gustos personales, pero creo que no tenemos obras realmente inmortales premiadas con el Oscar hasta 1945 con Recuerda, de Miklós Rózsa (drama), y Levando anclas, de Georgie Stoll (musical). En el caso de Recuerda, película mítica de Hitchcock, Rózsa se atrevió nada menos que con el theremin, un instrumento muy vanguardista que resultó perfecto para sus dalinianas escenas oníricas. Ni se sabe lo influyente que pudo ser esta banda sonora para la música electrónica en el futuro a largo plazo.

Tema central de Recuerda.

Para terminar con los años cuarenta, recordar a la ganadora de 1946, Los mejores años de nuestras vidas de Hugo Friedhofer, no muy conocida y algo melodramática para los cánones actuales, pero excelente...

Los mejores años de nuestras vidas.

...y la de 1949, La heredera, del reconocido músico clásico Aaron Copland. Suena claramente una famosa melodía que los productores añadieron sin permiso sobre sus piezas originales, y que hizo a Copland no aceptar la estatuílla.

Tema inicial de La heredera.

Volvemos pronto con los años 50 y 60.
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