martes, 15 de marzo de 2011

Wojciech Kilar - BRAM STOKER'S DRACULA


1. Dracula - The Beginning (6:41)
2. Vampire Hunters (3:05)
3. Mina's Photo (1:24)
4. Lucy's Party (2:56)
5. The Brides (4:56)
6. The Storm (5:04)
7. Love Remembered (4:10)
8. Hunt Builds (3:25)
9. Hunters Prelude (1:29)
10. The Green Mist (0:54)
11. Mina / Dracula (4:47)
12. The Ring of Fire (1:51)
13. Love Eternal (2:23)
14. Ascension (0:50)
15. End Credits (6:43)
16. Love Song for a Vampire
(From Bram Stoker's Dracula) (4:20)

Volvemos a las bandas sonoras de cine (a sabiendas que muchos lectores buscan este tipo de reseñas) con esta que compuso el polaco Wojciech Kilar para la película de Francis Ford Coppola Drácula de Bram Stoker, de 1992. ¿Y por qué comentar este disco y no cualquier otro? ¿Por qué no alguna de tantas bandas sonoras míticas como hay por ahí, y que todavía no han sido comentadas en el blog? Voy a explicarlo.

Wojciech Kilar

Vivimos en el mundo de la información masiva, y no solamente en cuanto al número de consumidores de esta información, sino de la cantidad de información en sí que manejamos. Lo que antaño causaba unos efectos determinados sobre los grupos de población, sea por edades, sexos o condiciones socioculturales ha cambiado radicalmente en un par de generaciones. Vivimos, pienso yo, en unos años descreídos en los que cuesta mucho trabajo causar impresión a ciertos niveles en la gente. Dicho esto, me centraré: el terror. ¿Cuál fue la última película de terror que realmente nos dio miedo? ¿Somos capaces de recordarla? ¿Nos dio miedo en nuestra infancia algo de lo que los niños de hoy se reirían? Pues si causar terror en el cine más allá de los sustos típicos del cine actual ya es difícil, imaginemos en una novela. Hacer una novela de terror que funcione es ya casi una utopía. Y yo siempre me he preguntado si sería posible hacer música de terror. Tenemos música de amor, música para bailar, música optimista y pesimista, música solemne o ligera, incluso música épica. ¿Y por qué no puede hacerse música de terror? Después de mucho buscar, y dejando a un lado el relativo desasosiego que puede causarnos alguna pieza clásica estando sugestionados, encontré la mayor respuesta en este disco.

Bienvenido a mi humilde hogar. Espere, que le echo una mano con su equipaje.

...y otra al cuello...

Hay que tener algo muy claro: Bram Stoker's Dracula, el álbum de Wojciech Kilar, no es simplemente un acompañamiento musical para la película del mismo título, sino que puede entenderse de cabo a rabo como una obra musical del género de terror en toda regla. Y que me aspen si no pone los pelos como escarpias. Sí que es de ley otorgar a Coppola (quien apalabró su colaboración con Kilar cuando el primero asistió a un concierto del segundo en Francia) su parte del mérito: su película sobre el mito del vampiro no se cimentaba en sustos baratos o amasijos de vísceras saltando en 3D contra la cámara, sino más bien en una constante presencia de lo maligno, en una truculencia visual bastante curiosa que nos mantiene a caballo entre la fascinación del morbo y el deleite ante unas imágenes brillantemente cuidadas. Todo es irreal y bastante malsano en su revisión del clásico de Stoker, hasta el punto de despertar sentimientos enfrentados entre los cinéfilos, unos defendiendo su voluntad artística de vanguardia, otros atacando su tratamiento simplista de la relación entre Drácula y Mina Harker desde una perspectiva romántica.

El tono romántico del argumento está presente en su música.

Kilar hace lo mismo en su banda sonora, añadiendo todavía más efectismo a la película mediante una banda sonora de un romanticismo arrebatador, decadentista en su magnificencia decimonónica y vanguardista en su oscura opulencia neoclásica, que atestigua la pertenencia de Kilar al trío de genios polacos en el que estaban los inmortales Penderecki y Górecki. Esta negra sinfonía macabra comienza con Dracula - The Beginning, que parece avanzar amenazadora desde algún húmedo sótano de castillo maldito, con unos coros desconsolados en su parte central que nos hacen asegurarnos de no volver a escucharla a solas. Vampire Hunters es quizá el tema más difundido, un corte heroico con bastante componente siniestro. Dando un pequeño salto pasamos a Lucy's Party, muy inocente y naïf, aunque con el constante toque mórbido que parece a punto de abrirse paso entre nota y nota. Dando otro salto llegamos a The Storm ("la tormenta"), que describe la llegada del conde transilvano a Inglaterra a bordo de un buque a la deriva en medio de la tempestad, tiñendo los sentimientos de sus futuras víctimas de una rara ansiedad; la melodía de Lucy's Party se entremezcla con la principal -como "de piratas", pero oscura- hacia la segunda mitad. Love Remembered es un tema delicado, amable por momentos, no tan visceral como lo escuchado hasta ahora, pero muy evocador. Otros temas interesantes son el teatral The Green Mist, casi un efecto sonoro; Mina / Dracula, contrapunto algo más inquietante de Love Remembered; Ring of Fire, que de nuevo nos mete miedo a saco con sus voces de fondo; y las apabullantes Love Eternal y Ascension, cuya temática no desvelaré a quienes no hayan visto la película. Pocas veces he escuchado piezas musicales más cercanas a lo celestial, sobre todo en el caso de la segunda. End Credits sirve como simple resumen de toda la obra mientras se desenrollan los créditos, y Love Song for a Vampire es una concesión comercial para que el disco se vendiese mejor gracias a la presencia de Annie Lennox, pese a no pegar ni con cola con el resto del álbum. Por cierto, Wojciech Kilar no dirigió la orquesta durante la grabación, sino que lo hizo Anton Coppola, tío del director.

Cartel original.

Recordar, para finalizar, que ya hemos hablado en el blog de otros dos álbumes sobre Drácula, el de Philip Glass para la reedición de la versión de Tod Browning y el de Popol Vuh para el Nosferatu de Werner Herzog. Creo que este trabajo de Wojciech Kilar los supera a ambos, si bien es cierto que, siendo tan distintos, la comparación sobra. Curiosamente, y según apunta la Wikipedia, los productores de la película procuraron que esta partitura no fuese nominada en los Oscars, quién sabe por qué motivo. Y en fin, no sé qué tendrá ese vampiro de extraño acento, pero visto lo visto hay que admitir que como seductor del alma humana tiene pocos rivales.

6 comentarios:

Mannelig dijo...

Particularmente, el tema The Brides es el que más admiro, con esos violines haciendo que se me congele la gota de sudor en la sien...

El conde dijo...

Sí, la verdad es que crea una tensión bastante palpable, sobre todo si lo escuchamos en su escena correspondiente. Aunque no es necesariamente miedo lo que se siente, por lo menos en un principio...

Bienvenido de nuevo por estos lares, Mannelig.

Josué dijo...

Como siempre este blog tan interesante! me he dado la oportunidad de buscar en youtube algunos temas que mencionas y me he quedado despeinado! Interesantisimo el asunto y creo que valdrá la pena comprar el disco original para disfrutarlo en una tarde-noche lluviosa!

El conde dijo...

Gracias, Josué. Mira que en teoría puede ser difícil hacer música terrorífica, pero aquí se ha conseguido. Es además uno de esos discos que funcionan a la perfección para acompañar una lectura apropiada.

Andrés JRG dijo...

Leyendo tu interesante reseña he visto que dices que la música está dirigida por Carmine Coppola, cuando en realidad lo está por su hermano Anton Coppola, tío de Francis. Un saludo y enhorabuena por el blog.

El conde dijo...

Pues sí. Tienes toda la razón, así que tomo nota y corrijo.

Mil gracias, Andrés.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...