jueves, 1 de abril de 2010

Mike Oldfield - PLATINUM


1. Platinum Part 1: Airborne (5:05)
2. Platinum Part 2: Platinum (6:06)
3. Platinum Part 3: Charleston (3:17)
4. Platinum Part 4: Nort Star / Platinum Finale (4:49)
5. Woodhenge (4:05)
6. Sally (Into Wonderland) (3:46)
7. Punkadiddle (5:46)
8. I Got Rhythm (4:44)

Para definir el estilo musical de Mike Oldfield tendríamos que dar unos cuantos pasos atrás y adoptar una perspectiva carente de prejuicios. Imaginemos que un extraterrestre llega a nuestro planeta sin tener la menor idea sobre lo que aquí se entiende por "música", es decir, sin saber nada sobre estilos o géneros, y se le dan un puñado de instrumentos tanto clásicos como del mundo del rock, junto con una escueta guía sobre cómo se interpretan. Finalmente, se le deja solo un tiempo para que haga lo que se le ocurra. Pues bien, el resultado final seguramente sería parecido a lo que -al menos en espíritu- es la música de Mike Oldfield. Está claro que este genio nacido en Reading, Berkshire (Inglaterra) tiene influencias, como todo el mundo; y sin embargo, su música no se parece a nada que se hubiese escuchado antes de su llegada al panorama discográfico. Tristemente, también es relativamente posible que Oldfield -espero que más tarde que temprano- no deje descendencia estilística cuando se retire.

Fotografía promocional del álbum, quizá del interior del vinilo. ¿Alguien lo sabe?

Una buena forma de acercarse a Mike por primera vez es este Platinum (1979), un álbum para muchos irregular, comienzo de la segunda etapa de su carrera tras lo que se atisbaba en el anterior. Lo que convierte a Platinum en una perfecta introducción al no iniciado es su extrema sencillez: una suite bonita y entretenida en su primera parte, con ritmos y melodías sencillos, y unos cuantos temas más experimentales (aunque igualmente accesibles) en la segunda.

Trasera del libreto del CD.

Contextualicemos. Mike Oldfield cambió de personalidad tras sus terapias de mitad de aquella década, y realizó casi en seguida su último álbum épico, Incantations, en el que satisfizo las ganas que le quedaban de ahondar en lo folclórico, lo legendario y lo grandioso. Se embarcó en la gira descomunal -y ruinosa- que dio lugar al álbum Exposed, su segundo doble LP en un par de años. Estaba claro que ahora tocaba un disco sencillo y directo, aire fresco por así decirlo, huyendo de berenjenales que solamente podían causar más probemas de los que ya tenía. Problemas muy grandes, por cierto, ya que la compañía Virgin, que le venía mimando como su artista estrella desde Tubular Bells, se decidió por apoyar el movimiento punk entonces de moda, en concreto a sus máximos representantes, los nefastos Sex Pistols. Y el punk defendía todo lo contrario de lo que representaba Oldfield: su carencia de virtuosismo, su poco cuidado en la composición, los arreglos y la producción, su rabiosa espontaneidad y su carácter socialmente destructivo estaban en el polo opuesto de los largos temas del compositor, de su afán evocador y su búsqueda casi monacal de la perfección formal.

Creo que Mike Oldfield, viendo que el punk había llegado para quedarse, tomó una decisión de la que todavía no se ha arrepentido: encerrarse en su torre de marfil, aislándose de cualquier corriente y siendo a menudo agresivo contra todo lo que, musicalmente hablando, pudiese considerar una afrenta contra su persona. Pero nunca ha olvidado que un músico se debe a su público, y en Platinum supo evolucionar para, por lo menos, no convertirse en uno de los dinosaurios del rock progresivo.

Single con la versión de North Star, de Philip Glass. Es difícil de encontrar.

La suite del álbum mantiene el estilo característico de su autor, siempre cambiante y efectista, aunque menos recargada que en otras ocasiones. Incluye su personal tributo al tema North Star del minimalista Philip Glass, así como unos cuantos fragmentos muy pop, realmente innovadores. Woodhenge es una pieza ambiental con percusiones de madera que pululaba por sus cajones desde hacía unos años (apareció en el documental Reflection), y I Got Rhythm, versión de un tema vocal bastante vodevilesco del norteamericano George Gershwin, convertido aquí en un tema pop grandioso a cargo de la voz de Wendy Roberts, toda una declaración de intenciones.

Y si el de Nort Star es difícil, éste debe ser imposible. El single de Woodhenge.

Me he dejado en el tintero, intencionadamente, Sally y Punkadiddle. Del primero, dedicado a la esposa del músico, decir que fue un tema mal visto por la discográfica en las primeras copias lanzadas del álbum, demasiado íntimo en su temática, por lo que fue sustituido por el ligeramente parecido Into Wonderland, un poco más "conservador", si bien nunca se ha modificado el título en la lista de temas de los CD's. Puedes escuchar el original aquí. Y Punkadiddle, como resulta evidente, es una parodia del punk que demuestra que Mike Oldfield no es capaz ni a propósito de hacer un tema en ese estilo desastrado.

Mike Oldfield y su banda, interpretando el final de Platinum en Montreux (1981).

Platinum es un disco que me suena a nocturnidad, a luces de neón, con un sabor casi jazzístico en algún momento. No lo pondría entre las mejores obras de Oldfield (tampoco entre las peores, en absoluto), pero sí como muestra inequívoca de lo que supone seguir siendo un genio independientemente de las coyunturas que se puedan presentar. Como he dicho antes, es perfecto para empezar a conocer a este tío tan raro. Su edición "deluxe" puede escucharse al completo en Spotify.

5 comentarios:

Santi dijo...

Muy buena la crítica de este disco de Oldfield. A mí sus discos de los 70 me gustan todos, en especial Ommadawn (más que Tubular Bells, que personalmente, aunque suene a herejía, no lo veo para tanto), y Platinum me parece muy interesante. Varias de sus canciones de los 8o son, a mi juicio, piezas de pop perfectas. Pero lo cierto es que dejó de interesarme a finales de los 80. Su forma de acercarse a la electrónica (como en "Songs of a distant earth") nunca me ha gustado demasiado, salvo piezas concretas. En fin, que mi sentimiento hacia la música de Oldfield es de ambivalencia. Pero como digo, sus discos conceptuales de los 70 son insustituíbles.

A propósito del post anterior, yo veo similitudes entre el estilo de Oldfield y el de Fricke, aunque su forma de construir las melodias sea muy diferente. Pero, que yo sepa, tal vez sea de los pocos paralelismos que existan con la música de Olfield, sólo que el segundo tuvo bastante menos repercusión.

Saludos.

El conde dijo...

Bueno, yo también soy de la opinión de que Mike ha hechom un par de discos superiores a Tubular Bells, como serían Ommadawn y seguramente Amarok, pero pienso que Tubular Bells tiene una capa de redondez y perfección a su alrededor que lo hace único y merecedor de toda su fama.

En cuanto a lo que ha hecho Oldfield después, creo que sus mejores años abarcan más o menos hasta 1999, momento a partir del cual se ha volcado más en su vida familiar que en dejarse la piel en los discos. Mencionas The Songs of Distant Earth, y tengo que decirte que no estoy nada de acuerdo contigo. Mike Oldfield, como el experimentador que es, tenía que acercarse antes o después a lo electrónico, y ese disco en particular me parece una fabulosa obra conceptual de ciencia-ficción. En todo caso, si yo tuviese que marcar el momento en que Mike comenzó el descenso, yo diría que fue con Tubular Bells III, que no estando mal, se queda un poco cojo y falto de imaginación. Aun así, creo que este hombre nunca ha llegado a entrar en un proceso de caída libre, ya que incluso sus discos más flojos (Tres Lunas o Light + Shade) tenían una razón de ser. Pero es que los '70... ¡ay, los '70!

El conde dijo...

Se me olvidaba. Respecto al tema de Florian Fricke, yo también encuentro alguna similitud con Mike Oldfield (revisa mi crítica de Aguirre), aunque es más en la clase de paisajes evocados que en la técnica. Recordemos que Fricke intentaba recrear con instrumentos acústicos lo que otros en el Krautrock hacían con sintetizadores, y Mike Oldfield, por su parte, siempre ha partido desde cero, o en todo caso desde la música clásica.

racofe dijo...

Este fue el disco con el que empezó mi primera "pequeña decepcion Oldfield". Aun así, despues de éste seguí comprando discos, los mas pop y triunfadores hasta que llegó mi "definitiva decepcion oldfield" cuando vi que pasaban discos..y años...y Mike Oldfield no hacia nada por mejorar si no todo lo contrario. Y desde su salida de Virgin tengo una relacion de "amor-odio" con Mike Oldfield. Unos SI, otros NO, etc :-)))
Al empezar a escuchar Platinum pense: "Mira, texturas nuevas, que bien suena..." pero para acabar pensando que despues de toda la audicion, todo lo habia llenado con unos ritmos faciles, extremadamente bailables y su guitarra electrica siempre dominante. O sea, muy pocos matices que me sabian a muy poco.
Pero no es de los que menos me gustan. Quiza estaria en mitad de la Lista.
Saludos Conde por tu gran pagina.
Me esta haciendo recordar toda mi juventud o descubrir cosas que aun desconocia.

El conde dijo...

Saludos, racofe!
Acabo de ver tu comentario, y me alegro de que esta música te traiga buenos recuerdos. A mí con Mike Oldfield me pasa algo peculiar: empecé a escuchar sus discos allá por 1995, y los había escuchado todos un par de años más tarde. No los escuché en orden, pero precisamente eso ne hizo darme cuenta de la capacidad que tiene este hombre para hacer cosas diferentes. Solamente estoy siendo crítico con él a partir de aquellos años en que, conociendo ya toda su discografía, tenía que esperar a que se publicasen cosas nuevas. No puedo ser objetivo con Oldfield, porque fue el músico que más me ha animado a seguir indagando en estilos y artistas que no conocía. Le debo muchas de mis mejores experiencias musicales.

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